Disecciono con mi mirada
el capullo que gesta
en las ramas silentes
de las auroras nocturnas;
y aparto con mis manos
el universo caótico
perfecto, por formarse
dentro de tu crisálida.
Adentrame, maravillarme,
en las pupilas de tu alma
frágil, sin fraguar;
de escencia fresca, verde, natural
que respiro y exhalo profundo
al tus labios besar.
Y mientras despliegas
torpemente tus alas de humedad
para echar a volar,
espero quieto, atónito
frente a tu belleza singular,
sabiendo que en un parpadeo
simplemente partirás.
O.P.G.