Morir y amar
donde jamás podrás,
es a la vez suerte,
a la vez más
que simple juego
o placer fugaz,
es un acto concreto
de ingenioso azar.
Para ser cegado por las luces rojas.
Para ver sin ojos las sombras rotas.
Con una mirada,
ser capaz
del viento atrapar,
apresando sus caderas
con tu mano rapaz.
Mordiendo sus labios
de sabor letal,
contemplando sus ojos
a través de un cristal.
Despojando sus ropas y miedos
con mi caricia carnal,
amándolo todo
haciéndolo explotar
una vez y otra
sin detenerse jamás,
bebiendo su vida,
sintiendo a la par,
entregándose en letras,
entregando aún más.
O.P.G