Me miras a los ojos
con cristalinas lágrimas
de azul partida.
Arrojando a un lado
los sobres cargados
de absurda poesía.
Siento el frío verano
penetrar en mi cuerpo
tal y como yo a tí lo hacía.
Tu cabello delata sin tregua
el momento vivido
húmedo, seco y lleno de vida.
Me das un dije en cruz
que sangra mi atea herida
por amor dolida.
Y el viento te lleva
el momento se queda
sólo dejando en mi esta espina.
Diciendo nada dices adiós
dejando vacía
mi agenda de besos por tu partida.
O.P.G.