Febrero se despidió
dejándome tu aroma y aliento
en mi respiración;
por tantos besos entregados,
recibidos y robados
en esa habitación.
En una noche
la tarde se transformó,
haciéndonos uno,
cómplices de la pasión;
sin dar tregua al tiempo,
a los límites o reflexión;
fuiste mío, fuí tuyo,
me entregué sin condición.
Nada nos detuvo,
nada más importó,
seguimos nuestros instintos,
nos amamos... fuimos un sol,
ardiendo sin fin... mirándonos.
O.P.G.