Un escorpión
habita
dentro de mi
fracturado corazón,
y corta
con sus pinzas de fuego el flujo
de mi respiración.
Su rojo veneno
me recorre
y me mata lento
a cada palpitación.
No hay nada mas,
solo queda
entregarme
a la sublime resignación.
Intoxica
mis intensos pensamientos
y se apodera
de mi inspiración.
Dulce y letal
nada se le compara
a esta
exitante sensación.
O.P.G.