Justo en la agonía de la medianoche,
divagando en el jardín de luces;
súbitamente una cascada interrumpió mi delirio,
y la luz neón de la luna creciente
dejaba caer sobre él
su hechizo de sonidos estridentes...
la más perfecta imagen
que mis ojos asesinos habían dividido;
también mis manos hicieron mal en él
y le arranqué con suavidad y determinación
de entre las malashierbas que le rodeaban;
narciso de medianoche
que lanzaba sobre mi
su embelesante reflejo.
O.P.G.
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