Inesperadamente apareciste
frente a mis ojos
y cautivaste su atención,
llenando de colores
mi obscura diversión.
Siguiéndote el juego,
me negué a caer
en el sugerente gesto,
y tus labios y tu cuerpo
me hacían ceder.
Rápido momento en el que
el sitio fué el correcto,
tu tiempo y el mío
coincidieron perfecto.
Ángel de luz y sombra
que vuelas en mis labios,
llenando mi pulso
de dulces cambios.
Encanto y delirio
son tus aliados,
para desvanecer mi fatiga...
vuelo, divago.
Luz de día,
amaneces a mi lado,
y el juego comienza...
me tienes en tus manos.
O.P.G.
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