Una noche, la luna bajó y se quedó dormida en la geoda que reposa en mi ventana. Ahí pasó un tiempo mágico de resplandores y estrellas. Sin más, tuvo que regresar a donde pertenecía. Desde mis sueños desperté, miré através de la ventana, estrujando la geoda. Sentí de pronto como crecían detras de mi alas. Y es que aún recuerdo como volar.
O.P.G.
que nunca olvides como alzar el vuelo...
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